WebMaster i TrailRunner

La meva 1a travessia nedant

Natació

Ahir vaig participar a la Travessia Nedant de s'Estalella. No sé exactament la distància que vaig recórrer: el cartell anunciava 1800-2000 metres i he tardat 37 minuts (resultats en PDF).

Ha estat divertit compartir el matí amb amics d'Andratx, com en Javi Gallego i na Manoli, acompanyats de les seves respectives famílies, encantadors! I també m'ha agradat conèixer en persona molts amics del fòrum d'Atletes de Balears i de Facebook: Caty Pons, Teresa Prior, Pilar Morlà, Toni Morey, Ramón Mulet, Rafa Medina, Jose Luís Garcia, Katie Soos… Persones admirables!

Nedar a la mar imposa respecte. Quan era a la meitat de la travessia, bastant enfora de la costa, i he vist el fons marí, força clar i profund, m'he impressionat un poc. Tot i que nedava envoltada d'altres nedadors, m'he sentit molt indefensa i insignificant en la immensitat de la mar: uf!, hom ha de dosificar molt bé les energies en situacions com aquestes.

No obstant ha estat una experiència molt gratificant i engrescadora, i amb en Ramon ja fem comptes d'apuntar-nos a classes de natació per millorar la tècnica. Ell avui no ha participat, perquè s'està recuperant d'una lesió i encara no ho veu clar, però havent compartit el bon ambient que hi havia ahir a s'Estalella, segur que a la pròxima s'hi apunta, o no, Ramon?

Aquí us deixo unes fotos que ha fet en Ramon. N'hi ha moltes més al bloc de na Tere i d'altres al perfil de na Caty.

S'Estalella
S'Estalella, S'Estanyol, Llucmajor, amb Cabrera al fons.
S'Estalella
S'Estalella, Llucmajor.
Javi, la seva filla (dos nedadors de primera!), en Ramon i jo
Javi, la seva filla (dos nedadors de primera!), en Ramon i jo
Just abans de ficar-ne a l'aigua
Just abans de ficar-me a l'aigua
Envoltada de nedadors
Envoltada de nedadors
Sortida de les dones
Sortida de les dones, amb es homes darrera, esperant el seu torn.
Arribant
Arribant
Molt contenta d'haver-ho aconseguit
Molt contenta d'haver-ho aconseguit.

Marató de Barcelona 2011: objectiu complert

Curses, Maratons, Viatges

Diumenge vaig participar a la Marató de Barcelona 2011, la meva segona marató, després de la de Berlín. Aquesta vegada, malauradament vaig córrer tota sola perquè en Ramon s’havia lesionat durant els entrenaments. Ell em va acompanyar a la sortida, després se’n va anar a córrer pel litoral de Barcelona, i va arribar a temps per filmar el meu pas per la Plaça de Sant Jaume i el moment en què arribava a la meta.

L’experiència ha estat molt gratificant. Feia un dia esplèndid i hi havia molta animació pels carrers.

L’organització ja ha penjat, els resultats i algunes fotos i vídeos on se’m veu córrer 🙂

Marató de Barcelona 2011

ESOS LOCOS QUE CORREN: “Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes”

Avui em ve de gust compartir aquest vídeo. És molt bo. Ha obtingut més de 260.000 visites en poc més de dos mesos. Si no podeu veure les imatges del vídeo, heu de clicar, vàries vegades sobre una creu que apareix a la cantonada superior dreta.

Escrit original

Yo los conozco.
Los he visto muchas veces.
Son raros.
Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol.
Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche.
Están locos.
En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan… sólo para disfrutar del descanso.

En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara.
Yo los he visto.
Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en la banquina de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los autos que no frenan, disparan de un perro y corren, corren y corren.
Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que salió de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines.
Yo los he visto.
No están bien de la cabeza.
Usan championes con aire y zapatillas de marca, corren descalzos o gastan calzados. Traspiran camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su propio tiempo.
Están tratando de ganarle a alguien.
Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, pican después de la columna, buscan una canilla para refrescarse… y siguen.

Se inscriben en todas las carreras… pero no ganan ninguna.
Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes.
Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones.
El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia.
Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años.
Son hombres y mujeres.
No están bien.
Se anotan en carreras de ocho o diez kilómetros y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás.
Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes de la largada necesitan ir al baño.

Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganarles.
Son sus referencias de carrera: “Cinco que corren parecido a mí”.
Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa.
Disfrutan cuando pasan a otro corredor… pero lo alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje.
Preguntan por el puesto de hidratación y se enojan porque no aparece.
Están locos, ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan.
Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver.
Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero.
No las preparan… pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta.

No las preparan…son parte de ellos.
El viento en contra, no corría una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que largan caminando adelante y no te dejan pasar, el cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura de la media nueva, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a picar pero no quise.
Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido.
¡Qué ganaron una vez más!
No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con un centenar o un millar de personas… pero insisten con que volvieron a ganar.
Son raros.
Se inventan una meta en cada carrera.
Se ganan a sí mismos, a los que insisten en mirarlos desde la vereda, a los que los miran por televisión y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren.
Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa al colocarse el número, simplemente por que no están bien.

Los he visto pasar.
Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen puntadas en el costado… pero siguen.
A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, la transpiración corre por sus caras, las puntadas empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse que están haciendo allí.
¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde la vereda?
Están locos.
Yo los conozco bien.
Cuando llegan se abrazan de su mujer o de su esposo que disimulan a puro amor la transpiración en su cara y en su cuerpo.
Los esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún abuelo les pega un grito solidario cuando atraviesan la meta.
Llevan un cartel en la frente que apaga y prende que dice “Llegué -Tarea Cumplida”.

Apenas llegan toman agua y se mojan la cabeza, se tiran en el pasto a reponerse pero se paran enseguida porque lo saludan los que llegaron antes.
Se vuelven a tirar y otra vez se paran porque van a saludar a los que llegan después que ellos.
Intentan tirar una pared con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo, abrazan a otro loco que llega más transpirado que ellos.
Los he visto muchas veces.
Están mal de la cabeza.
Miran con cariño y sin lástima al que llega diez minutos después, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y por el segundo.
Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando la marcha ganándole solamente a la ambulancia o al tipo de la moto.
Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros para correr 10.
Compran todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de la carrera anterior.

Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tengan que preguntar.
Están mal.
-Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su tono más humilde.
-Esta es la primera que gané- dicen omitiendo informar que esa se la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al inspector de tránsito.
Dos días después de la carrera ya están tempranito saltando charcos, subiendo cordones, braceando rítmicamente, saludando ciclistas, golpeando las palmas de las manos de los colegas que se cruzan.
Dicen que pocas personas por estos tiempos son capaces de estar solos -consigo mismo- una hora por día.
Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos más.
Dicen que la gente no se banca tanto silencio.
Dicen que ellos lo disfrutan.

Dicen que proyectan y hacen balances, que se arrepienten y se congratulan, se cuestionan, preparan sus días mientras corren y conversan sin miedos con ellos mismos.
Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado.
Están mal de la cabeza.
Yo los he visto.
Algunos solo caminan… pero un día… cuando nadie los mira, se animan y trotan un poquito.
En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos.
Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran.
Pican, frenan y vuelven a picar.
Me parece que quieren ganarle a la muerte.

Ellos dicen que quieren ganarle a la vida.
Están completamente locos.

Marciano Durán
Marzo 2008

Crònica personal de la Marató de Berlín 2010

Curses, Maratons, Viatges

Ens registram a la Marató de Berlín 2010 el 16 d'abril. Uns dies després, ja s'han venut els 40.000 dorsals disponibles. Ens ha anat pels pèls! Durant mesos, ens entrenam rigorosament, seguint fidelment un programa online d'Asics (molt recomanable). A vegades, tot i matinar de valent, correm amb temperatures insofribles. Ho fem de gust! Ens entrenam a consciència. Compartir l'objectiu amb la parella ho fa motivador i sostenible.

El 24 de setembre arribam a l'aeroport de Tegel. Agafam el bus exprés TXL, que és lentíssim: després de tant córrer, anam “accelerats” i se'ns fa interminable. Farts d'aturades, semàfors, obres i embussos, baixam a Unter den Linden. Sort que anam lleugers d'equipatge. Fa molt bon dia i gaudim molt amb les vistes dels edificis barrocs i neoclàssics de l'avinguda i de la Bebel Platz. Ja dins la Museumsinsel (illa dels museus), destaca la majestuosa Berliner Dom (catedral). Al fons veiem la Torre de Televisió, que ens ubica el nostre destí, el Motel One a Alexander Platz.

Un cop allotjats, el primer que fem és anar a llogar dues bicicletes: sabem que viatjant es camina molt i no ens convé cansar-nos. Ja sobre rodes, ens dirigim a la fira del corredor, instal·lada a l'antic aeroport de Tempelhof, a recollir els dorsals. De camí i sense aturar, veiem l'ara turístic Checkpoint Charlie, però quan arribam a Kreuzeberg no ho resistim i optam per fer una aturada a l'animada Bergmannstrase.

Després de dinar recollim els dorsals i els xips a la fira del corredor. Ens fan passar per davant de tots els expositors. Per sort, en arribar al destí, no hi ha cap cua i aviat podem sortir de nou al carrer amb el material. El que queda dia el passam pel mercat de delicatessen Marheineke Markthalle, la festera zona de Kreuzeber est, el pont Oberbaum, l'East Side Gallery, l'O2 World.. un dia rodó.

L'endemà, dissabte, anam a córrer un poc per Volksparks Friedrichshain i, després d'un esmorzar reparador a l'hotel, rodam per Prenzlauberg, gaudint de la gran diversitat que ens envolta: cafeteries animades, mercat bio, boutiques vintage, bohemis… fins que la pluja ens convida a aparcar les bicis i a assaborir les mega pizzes punks de I Due Forni. La pluja no afluixa així que decidim enfundar-nos dins els ponxos impermeables, arribar fins a l'hotel, aparcar les bicis i continuar el dia a peu. Visitam la zona comercial de Scheunenviertel, el conjunt de patis Hackeschen Höfe, l'emblemàtica Ampelmann Gallery i l'edifici “okupa” Tacheles. Sopam de “noodles” a un fastfood asiàtic, unes birres i a dormir.

Arriba el dia de la marató, diumenge 26 de setembre. Ens aixecam a les 6:00 h, esmorzam a l'habitació (plàtans, panses, anous…) i cap al Tiergarten, en bicicleta. Plou i encara és d'hora així que ens refugiam una estona, amb cents de participants, sota la gran porxada del Paul-Löbe-Haus. Cap a les 8:00 h deixam les bosses als nostres respectius guarda-robes i ens dirigim al punt de sortida, parcialment protegits de la pluja amb uns plàstics que ens han facilitat a tots els corredors. No hi ha cues (ho tenen molt ben organitzat) però sí moltíssima gent anant d'un costat a l'altre i fa un poc de por. Continua plovent. Ja tenim els cabells, la cara i les ulleres ben xopes. Bevem aigua i fem alguns estiraments. S'acosta l'hora i ens situam al bloc de sortida H: un error perquè ens havien assignat el G, més endavant. Arropats per milers de corredors de tot el món, esperam el tret de sortida. La megafonia i els globus de color verd llançats als cel ens informen que ha començat la cursa. Quina alegria!, però encara han de sortir molts blocs per davant de nosaltres, així que continua l'espera sota la pluja. Hi ha bon ambient. Al cap d'uns 20 minuts, la gernació que ens envolta comença a caminar. La congestió impedeix córrer fins ben bé passada la línia de sortida. A la fi començam a córrer. Intentam establir el nostre ritme de carrera, però la densitat de corredors és altíssima i es fa molt difícil avançar. Som dos i ens volem mantenir units. A més cal anar amb compte amb els bassals. Malgrat tot, anar entre els menys ràpids té l'avantatge que la gent va tranquil·la, no hi ha empentes, i és més motivador anar avançant persones que no que t'avancin!

Plou molt i m'he de treure les ulleres. M'hauria d'haver posat lents de contacte per poder gaudir al 100% de les vistes! Cap al kilòmetre 7, fem una pausa per orinar a una zona verda. Als sanitaris portàtils hi ha cues. Portam cinturons amb begudes isotòniques, dues tabletes energètiques i un gel. L'objectiu és ser autosuficient durant el màxim de temps possible. Però ja al kilòmetre 10 sentim un poc de gana i com que els avituallaments funcionen be, ens partim un plàtan i agafam un poc d'aigua. Malgrat la pluja, hi ha força animació pels carrers i moltíssims punts amb música en viu. Fins i tot persones que fan sonar l'equip de musica personal des de la finestra de ca seva. Correm devora tot tipus de persones: n'hi ha primes, grasses, atlètiques, musculoses… Ens avança un home d'edat avançada. Es veu poca gent jove i més homes que dones. Hi ha corredors que van en parella o en grup, però també molts que van sols. Els maratonians danesos amb camiseta vermella són molt presents, així com el públic danès animant els seus compatriotes eufòricament. Aporten un bon un punt de color i festa. Al dorsal tenim escrit el nostres noms, i tot sovint sentim coses com “lauf, Ramon” (corre, Ramon), “super, Elena”… i ens sentim feliços.

Portam dues hores corrent i som a punt de fer la mitja marató. Tornam a tenir ganes de pixar, però esperam a travessar el control dels 21km. Pensant en na Mireia, n'Esperança i en Llorenç, que rebran de seguida una notificació via SMS, acceleram un poc el ritme. Superada la mitja marató, la pluja afluixa i em puc posar les ulleres. Començ a gaudir plenament de l'esdeveniment. A estones, veient la gent que corre o que segueix l'esdeveniment, m'emocion. Ens prenem la primera tableta energètica, que ens ajuda a recuperar-nos, si més no, ens ho sembla. Seguim corrent sense problemes, cada vegada hi ha més animació pel carrer i estam més contents. Al km 27 ens prenem el primer gel i n'agafam un al punt d'avituallament, per si de cas. El gel fa efecte i arribam al kilòmetre 32 molt animats; jo, massa, eufòrica, i començo a pensar que això s'acaba i que ho hem d'aprofitar. Per sort, en Ramon em fa reflexionar recordant-me que ens queden més de 10km i que he de dosificar l'energia. Passam per tota la glamurosa avinguda Ku'damm i devora l'església del record de la guerra Kaiser-Wilhelm-Gedächtnis-Kirche i uns kilòmetres després arribam a Postdmer Platz. Començ a tenir gana de nou i em prenc el gel de la reserva, falta molt poc per al final. En Ramon prefereix esperar al punt d'avituallament, per poder agafar aigua. I el punt sembla que no arriba mai i ara a sobre fa un poc de pujada. Finalment, davant de la bella Gendarmenplatz podem beure aigua i enfilar amb forces cap a Unter den Linden. Això ja està fet! Fem els últims metres amb calma, volem gaudir cadascun dels minuts que ens queden. Hi ha molt ambient de festa, tothom està content, sobretot els qui correm, perquè som a punt d'arribar. Travessam la Porta de Brandenburg. La tocam amb les mans. Ens queden mols pocs metres. Ja hi som…… fet!

Berlin Marathon 2010

Ens pengen una medalla i ens donen un bossa amb aigua i alguns aliments. Ens hidratam força i menjam un poc. Ens fem la foto “finisher” de rigor. Ens trobam molt bé, però fa fred i decidim anar ràpid cap a l'Hotel, per evitar refredar-nos. Recollim les nostres coses del guarda-robes, agafam les bicis i en 20 minuts ja som ha l'habitació.

Després de fer uns estiraments, dutxar-nos i reposar un poc, baixam al bar de l'hotel i ens prenen unes bones cerveses. Torna a ploure. Volem sopar i la idea era anar cap a Friedrichshain. Ni la foscor ni la pluja no ens frenen: agafam els ponxos impermeables i les bicis, i recorrem la monumental avinguda Karl-Marx-Alle de la RDA, fins a Kopernikusstraße, uns 4 kilòmetres. Sort que el sopar paga la pena. Durant el sopar ja parlam dels nostres pròxims reptes. Volem continuar corrent. A la tornada continua plovent.

Dilluns després de la marató. Ens aixecam baldats. Les cames i els peus adolorits. Les sabates i els texans mullats de l'expedició nocturna. I continua plovent, així que en comptes d'anar en bici, ens compram un passi diari de transport públic. Ens queden dos dies i molt per veure. I els aprofitam tan com podem.

Això s'ha fet massa llarg. Un altre dia potser explicaré què vàrem fer els dos últims dies a Berlín.

Hi ha algunes fotos nostres durant la marató al bloc d'en Ramon.